15 de Noviembre de 2009
Presentados libros ganadores del Premio CASA en la FILVEN
Roberto Zurbano, director del Fondo Editorial, recorrió los momentos fundacionales de la Casa de las Américas, y el aporte de su primera presidenta, Haydee Santamaría, “una mujer exquisita, con una sensibilidad extraordinaria, que supo aglutinar a las figuras más relevantes de la intelectualidad artística y literaria de la América Latina y el Caribe”.
Zurbano explicó cómo se insertó en ese proceso el Premio Literario, que en su primera edición se llamó Primer Concurso Hispanoamericano de Literatura, con tres géneros: poesía, ensayo y novela. Recordó que en aquella ocasión fueron enviados unos 500 libros desde todas partes del continente e incluso desde España y Portugal, entre otros países. Apuntó que ya entonces se definió una tendencia que ha seguido caracterizando al Premio: el envío de obras no solo de autores noveles, sino de los consumados.
“El Premio Casa aún hoy, cuando hay una avalancha de reconocimientos muy bien remunerados en todo el continente, sigue teniendo prestigio, y los autores lo colocan en su currículo como algo que ilumina su obra y les ha permitido ser reconocidos en otros espacios”, afirmó Zurbano, y agregó que su relevancia no está solo en la publicación de las obras premiadas, sino que es un gran evento cultural que propició por primera vez en América Latina el encuentro de un grupo importante de intelectuales.
Explicó que tradicionalmente en el mes de enero, la Casa y sus trabajadores recibimos a una veintena de intelectuales de América Latina y el Caribe, y ello crea la atmósfera ideal para el intercambio de credos ideoestéticos.
Dijo además que las personas que tienen la oportunidad de leer no solo los libros premiados o que merecen menciones en el Premio Casa, sino incluso algunos otros volúmenes participantes, tienen cada año una especie de termómetro que les permite medir cuáles son los caminos de la literatura continental, y subrayó que todavía continúan enviándose alrededor de 600 libros a concurso en cada edición.
Asimismo, destacó el valor que el Premio concedió a la literatura testimonial, a la cual otorgó un espacio muy importante, con lo cual, de algún modo, legitimó el género, que concursó por primera vez a inicios de los setenta, y ha permitido poner de relieve el contexto socio-político de nuestras comunidades y naciones a lo largo de este tiempo.
Hizo énfasis también en la apertura del certamen a la literatura caribeña desde mediados de los setenta, con lo cual estaba también pensando a América Latina como la pensaba Martí, desde una vocación integradora, donde los idiomas no podían separarnos. Así también ocurrió con la literatura brasileña, que concursó en una categoría independiente desde la convocatoria de 1980. A partir de la enorme afluencia de obras del país sudamericano, se ha alternado la competencia: un año para textos de ficción y el siguiente para los de no ficción.
En otro momento de su charla, Zurbano recordó que la Casa de las Américas ha reconocido con su Premio Literario no pocas obras polémicas en los entornos donde fueron concebidas. Ello demuestra la apuesta de sus jurados y organizadores por lecturas e interpretaciones muy comprometidas con nuestras realidades.
A continuación, el director del Fondo Editorial Casa de las Américas inició la presentación de los libros premiados en 2008. “El etnotexto: las voces del asombro, del colombiano Hugo Niño es un texto que puntualiza una condición muy presente en América Latina: la de la oralidad o la oraliteratura”, explicó Zurbano, y recordó las complejidades del proceso de edición de este volumen, pues este importante antropólogo colombiano, quien es dos veces ganador del Premio Casa de las Américas, habitualmente se encuentra investigando en lugares distantes de la geografía de su país.
También destacó el texto de Carlos Walter Porto Gonçalves, La globalización de la naturaleza y la naturaleza de la globalización, “un volumen que recomendamos siempre a todos los estudiosos que siguen este debate”. Agregó que el autor brasileño limpia la palabra “globalización”, de la cual se tiende a abusar en los últimos tiempos, y la ubica de una manera muy certera en nuestras prácticas sociopolíticas concretas.
Por otra parte, el certamen literario sigue apostando por autores muy jóvenes, como es el caso de la argentina Samantha Schweblin, con su libro La furia de las pestes. “Esta es una muchacha que estaba en uno de los talleres literarios de Abelardo Castillo, el gran narrador de su país, se fugó un día y cuando regresó lo hizo con el Premio Casa de las Américas”, relató Zurbano.
En este caso se encuentra también la obra de Louis-Philippe Dalembert, joven autor haitiano, un estudioso de la realidad del Caribe, quien mereció el reconocimiento en la categoría de literatura caribeña en lengua francesa con Los dioses viajan de noche, “una novela sobre la identidad, sobre el regreso de un joven negro criado por su abuela, que se encuentra en París; sobre la dicotomía de ser él mismo un haitiano más o un haitiano no estereotipado en esa ciudad europea; pero también una novela sobre la música haitiana, sobre las sombras de las grandes figuras de la cultura de esa nación”, apuntó Zurbano.
En otro momento de su intervención, Zurbano enfatizó que el Premio Casa ofrece un mapa actualizado de lo que se está haciendo hoy en el continente, al tiempo que permite un nivel de jerarquización en comparación con sus similares de nuestra región.
Además, el director del Fondo Editorial Casa de las Américas explicó que el Premio ha permitido engrosar el catálogo de la institución, no solo la colección que se dedica exclusivamente a las obras ganadoras del certamen, sino en otras que han podido publicar obras finalistas y aquellos volúmenes clásicos que fueron concebidos en momentos anteriores al surgimiento del concurso, algunos de cuyos autores estuvieron estrechamente vinculados a este como jurados. En esos casos se encuentran varias obras editadas en las colecciones Clásicos latinoamericanos y La Honda. Además, hizo referencia al aporte de las concepciones de Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas desde mediados de los ochenta, al concepto de latinoamericanismo, que se ha trabajado muy bien en Cuadernos Casa y en la colección Valoración Múltiple.
También destacó el hecho de que el Premio Casa ha traído otras iniciativas, como la Semana de Autor, que se celebra cada año en la institución en el mes de noviembre, y cuya próxima edición, será a partir del 24 de noviembre, y se dedica al autor colombiano William Ospina, quien compartirá con los lectores en La Habana.
“El Premio Casa ha jerarquizado un modo de entender la literatura, que no es el de reproducir el entretenimiento por el entretenimiento, o de la enajenación que aparece muchas veces en mucha literatura que se publica hoy en el continente, sino una manera emancipatoria de pensar la vida y la realidad en nuestra región. Ha apostado por adentrarse en nichos poco valorados en los últimos años por el mercado editorial y es importante que siga siendo un Premio comprometido con esta mirada, y que la renueve”, concluyó Zurbano.
Fuente:
Prensa FILVEN
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